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Aumentemos nuestro conocimiento mutuo para ir juntos de la mano al futuro

Por Jorge I. Aguadero Casado.

– Publicado en el Global Times China [papel y digital] el 07/12/2018 –

Mi artículo en el Global Times China (People´s Daily)

La presencia en España del presidente de la República Popular China, Xi Jinping, es una visita bienvenida que llega a nuestro país en un momento crucial, pues el equilibrio entre las naciones se está reorganizando. Quedan atrás los tiempos en que la economía del gigante asiático estaba en construcción: afianzados como potencia mundial, ustedes ocupan la posición prestigiosa que por peso cultural, económico y demográfico merecen. A tal efecto, las autoridades españolas han llevado a cabo el mayor despliegue de medios en la historia de nuestro cuerpo diplomático.

España, como invitada permanente delas naciones que forman el G20, no es ajena a que el esfuerzo por armonizar las voluntades de nuestros gobiernos debe dar solución a los asuntos que capitalizan las preocupaciones de la humanidad, entre los que están de actualidad el cambio climático y las trabas que está poniendo al libre comercio el presidente norteamericano, Donald Trump.

En este marco de relaciones internacionales, China y España están forjando alianzas estratégicas. De la confianza entre ambas partes dependerá el éxito de nuestra común empresa, pues el mundo es complejo y cambiante como nunca lo fue en el pasado.  ¿Cuánto tardaron nuestros predecesores en hacer suyos los grandes cambios? Tuvieron tiempo para adaptarse, las cosas sucedían con lentitud; hoy es distinto, hemos de darnos prisa en conocernos mejor. ¿Recuerdan cuando muchos nos resistimos a introducir en nuestras vidas el uso del teléfono móvil? En menos de una generación… ¡hasta los niños tienen smartphones!

Si queremos crecer, debemos aprender a hacer negocios juntos. En un mundo cada vez más polarizado todos necesitamos buenos socios y ustedes, los chinos, tienen cualidades que se aprecian mucho en mi país: orgullo por su cultura, sentido del honor y deseo de prosperidad. El emotivo artículo de Xi Jinping, con referencias a la antigua Ruta de la Seda en el contacto entre las ciudades de Tarragona y Chang´an, es una muestra de cómo,pese a la distancia, nuestras culturas se enriquecen en la cooperación amistosa para el beneficio recíproco.

En cuanto a España, nuestro territorio y la población que aportamos a la humanidad son minúsculos, pero somos un socio con características geoestratégicas muy notables: nuestra ubicación geográfica nos convierte en la puerta adecuada para generar negocios con la Unión Europea, con el Magreb y con Hispanoamérica. Esto, en un ámbito industrializado y bien comunicado, amparados por un marco legal que garantiza la estabilidad de las transacciones económicas.

Tal como ha apuntado nuestro embajador en su país esta misma semana, los españoles no podemos permitirnos las consecuencias de seguir entendiendo a China insuficientemente. De hecho,las relaciones diplomáticas entre nuestras naciones son modernas, pues se fraguaron en 1973. Ahora bien, en nuestro gusto siempre ha existido la fascinación por lo chino. Identificamos su arte con el refinamiento, con un espléndido árbol de raíces arraigadas en la tradición milenaria y cuya copa florida explora el futuro.

Me consta que, desde el punto de vista chino, algunas emisiones televisivas españolas se han interpretado como irrespetuosas. Como español me entristece que esto pueda tomarse como un desprecio por la cultura china y por ustedes. Esos programas no representan el modo de pensar de los españoles. Siendo objetivo, les diré que son contenidos satíricos en los que los cómicos se burlan, en primera instancia, de sí mismos y de los símbolos españoles. Es decir, no es un ataque específico a lo chino.Por otra parte, también les digo que no comparto esa forma de humor. Creo en la risa que hace felices a las personas, que invita a sonreír, de la misma forma que rechazo a quienes utilizan el humor con ánimo ofensivo.

Este tipo de desencuentros puntuales no responden a lo que van a percibir si vienen a visitarnos. El pueblo españoles acogedor y, si me permiten la singularidad, nuestra relación con los chinos es especialmente buena. Recuerdo que, a inicios de los años 90 del siglo pasado, era infrecuente encontrarles en nuestras ciudades. No fue hasta mediados de ese mismo decenio que la inmigración china se fue haciendo presente. Al principio nos resultaron llamativos, pues teníamos distintas fisonomías y costumbres diferentes. Pero, conforme se estandarizó la presencia china, la práctica nos ha demostrado que sus aproximadamente 190.000 compatriotas censados en España en 2018 son, para nosotros, buenos vecinos. Este conocimiento, al carecer de experiencia previa con ustedes, nos ha llegado mediante ejemplos cotidianos: ¿qué sucede si un grupo de jóvenes chinos entra en un vagón del metro de Barcelona? La respuesta es que aquí nadie se siente inquieto. ¿El motivo? Como les decía, la costumbre nos indica que entre ese grupo no hay carteristas. Es por cualidades como esta que, aunque tengamos culturas distintas, aquí ustedes son apreciados. Les invito, si tienen ocasión de visitar mi ciudad, a que hagan esta misma pregunta cambiando “chino” por otras nacionalidades.

Entonces, ¿a qué se debe nuestro desconocimiento sobre China? Ambos pueblos tenemos un amplio campo de mejora en este sentido. Por parte española, sufrimos una dictadura a mediados del siglo pasado que, en lo concerniente a las relaciones internacionales, nos aisló de nuestros vecinos durante cuarenta años. Ese retraso, del que por fortuna nos vamos alejando cada vez más, nos hace arrastrar una imagen abundante en tópicos negativos y una leyenda negra que no se ajustan a la realidad. A su vez, los españoles de mi generación crecimos imaginándoles como a los personajes de las películas de artes marciales. Eran, en nuestro imaginario, expertos en kárate. Todos ustedes. Sin excepción.

Como pueden suponer, esa idea romántica de China que nos habíamos formado escondía unas carencias culturales y una inocencia que, en los dos últimos decenios, estamos superando. Predominaba,en nuestra mente, una China rural y anclada en la Edad Media. Esta visión les sorprenderá, pero no teníamos medios para saber que estábamos equivocados.

Si una idea sobre China y los chinos está profundamente arraigada en el pensamiento español, esa es la de la cultura del esfuerzo. De hecho, tenemos la expresión “trabajar como un chino”, que significa “trabajar mucho”. Se trata de una sentencia cuyo valor ha ido transformándose con el tiempo, pues en principio tenía connotaciones negativas(aludía a las duras condiciones de trabajo de la China rural) y ahora expresa admiración, pues muestra que los inmigrantes chinos se esfuerzan mucho y que, al poco tiempo de llegar a España, se convierten en prósperos pequeños empresarios. Es más, hay otra frase de uso común que dice así: “no verás a un chino pidiendo”. Esta sentencia habla del comportamiento de sus compatriotas en nuestras calles, a quienes nunca he visto practicar la mendicidad.

Cuando la primera generación de inmigrantes chinos llegó a nuestra tierra hubo que hacer frente a la barrera idiomática, ya que nuestras lenguas no daban lugar a que la comunicación fuese fluida. En cambio, la segunda generación de chinos es un modelo de integración en nuestro país, pues estos jóvenes estudiantes ejercen de puente entre ambas culturas. A esto hay que sumar el hecho de que, salvo excepciones, suelen ser alumnos modélicos en las escuelas, además de comportarse con civismo en las calles. El joven de origen chino ha establecido vínculos sanos con sus compañeros de familias tradicionales españolas, muestra de que nuestras culturas son compatibles y mutuamente enriquecedoras.

Uno de los aspectos a mejorar en nuestras relaciones reside en que, en general, al español le cuesta comprar productos chinos caros. Esto se debe a que, en los últimos veinte años, han proliferado los bazares chinos que ofrecen productos baratos y de baja calidad. Esto ha creado la falsa sensación de que todos los productos chinos son de este tipo, invisibilizando a ojos de los occidentales la maravillosa artesanía y la tecnología puntera de las que hace gala su nación. Del mismo modo, la apertura de restaurantes chinos de comida precocinada no ayuda a que podamos apreciarlas cualidades de su gastronomía.

Ambos pueblos sentimos amor por las artes. A los españoles nos encantaría conocer más sus obras clásicas y a sus artistas de vanguardia, gozando el Instituto Confucio de merecido prestigio como centro de difusión de su cultura. Entonces, ¿qué se ha hecho mal en el pasado? ¿Cómo acercar más China a los españoles? Compartiré con ustedes una experiencia de juventud que les resultará ilustrativa. Uno de mis sueños siempre ha sido asistir a una representación de la Ópera de Pekín y, con motivo del estreno de la exitosa película china “Adiós a mi concubina” (Chen Kaige,1993), vino a Barcelona una compañía que celebró una representación. ¿Se pueden imaginar la ilusión con la que fui a comprar mi entrada? Pero, por desgracia,en las taquillas del teatro no me la quisieron vender. Era una obra reservada a ciudadanos chinos; para mí, una tragedia personal.

En cuanto a los buenos productos, los españoles admiramos la pujanza china en la carrera espacial y nos gustaría poder acceder a sus productos tecnológicos de última generación. Tienen aquí un mercado abierto a sus mercancías, del que esperamos reciprocidad. Confiamos en su honorabilidad, del mismo modo que les pedimos que los productos españoles no tengan menor consideración que los de otros socios comerciales, pues nuestra normativa de producción es altamente exigente y les ofrecemos la “marca ESPAÑA”, garantía de calidad.

Sé que a veces es complicado conciliar el deseo de paz con las emisiones de algunas cadenas de televisión,como las protagonizadas recientemente por fuentes suecas e italianas, que han causado gran malestar en China.

Del conocido anuncio de la marca italiana Dolce & Gabbana, que presentaba a una joven china con dificultades para comer pizza con palillos, no se puede alabar el buen gusto. Eso dice mucho y mal de una empresa del sector de la moda, pero al menos se excusaron. Aunque la excusa llegó tarde, cuando sus pérdidas en el mercado oriental amenazaron su modelo de negocio. Es habitual, en Occidente, que los anunciantes rocen la línea del mal gusto para que los consumidores sean impactados y tengan fresco el anuncio en la memoria, pero en este caso cruzaron la barrera del respeto. Esperaban que el consumidor chino lo aceptase, pero opino que enemistarse con un mercado potencial de 1.400 millones de consumidores es una estrategia poco inteligente. Si les sirve de consuelo, les diré que ese anuncio no gustó en Europa, generando una ola de críticas por racismo en las redes sociales.

Un caso más serio, a mi modo de ver,es el de la polémica suscitada por la emisión del canal sueco SVT a propósito del desalojo de una familia china en un hotel de Estocolmo.  SVT ha reaccionado de la peor forma posible:lejos de pedir perdón, insistieron en el tratamiento racista del suceso. Es indudable que la exposición del mapa de China sin todas sus provincias tiene intención política. Y las señales viales insultantes solo para chinos no son,precisamente, una muestra de amistad. En cuanto a los comentarios racistas…Produce tristeza, aun tratándose de un programa satírico. A los suecos se les presupone un nivel de formación intelectual sobresaliente, pero esta polémica siembra muchas dudas en este sentido.

A mi modo de ver, los medios de comunicación occidentales a veces actúan con arrogancia. Pero no interpreten esto como un acto cultural con el que pretendamos despreciar la tradición china, por favor. Se trata de todo lo contrario, pues las personas cultas occidentales se caracterizan por tener la mente abierta y por apreciar también otras culturas. Esos programas ofensivos no definen a Occidente ni al común de sus gentes, son un subproducto de la televisión entendida como negocio en lugar de como medio de cultura.

En mi opinión, la forma de hacer que la cultura china y la cultura occidental se lleven mejor en armonía y se conozcan bien, es visibilizarlas en nuestras naciones mediante intercambios.

El intercambio cultural es generador de futuras transacciones económicas e inmediata fuente de paz. ¿Cómo alguien va a mostrarse hostil con lo que ha aprendido a amar? Creo que, por inmediato y sostenible económicamente, visitas recíprocas y trabajos en común entre artistas chinos y españoles son claves para armonizar nuestra relación. Del mismo modo que todos tenemos simpatía por el cuerpo de bomberos porque un bombero visitó nuestra escuela cuando éramos niños, nuestro conocimiento mutuo se verá impulsado por este tipo de intercambio.

A veces creemos que las grandes exposiciones (como las que periódicamente se realizan a nivel museístico)tienen fuerte impacto en la ciudadanía. Pero, ¿realmente es así? Creo que no,pues exigen que sea el ciudadano quien haga el esfuerzo de informarse y desplazarse al museo, por lo que se precisa que este ciudadano sea especialmente culto y tenga ya la predisposición de hacerlo. Por otra parte,ciertas exposiciones sí han cumplido su objetivo. Tengo un grato recuerdo de la exposición en Barcelona de los Guerreros de Xi´an en verano de 2004. ¡Les aseguro que fue un evento inolvidable para nuestra ciudad! Eso sí, vino acompañada de un fuerte despliegue mediático, vital para el éxito de la exposición.

Opino que otros tipos de intervención cultural son muy efectivos. La visita de un escritor, acompañado por su traductor, es un instrumento de intercambio cultural duradero en la mente del estudiante, especialmente al tratarse de alguien que, de primera mano, le muestra cómo la composición literaria es posible y bella en diferentes entornos.Una gira de escritores españoles por universidades chinas (y lo mismo con escritores chinos en mi país) sería muy productiva. Este tipo de experiencia sería análoga a lo que hacen los suecos en la universidad de Uppsala, fundada en 1477, quienes acogen anualmente a los galardonados con el Premio Nobel en diferentes especialidades para que impartan una conferencia a los estudiantes. Ahora bien, el intercambio cultural entre su país y el nuestro debería tener presencia mediática, pues solo conseguiremos que los jóvenes acudan al llamado de la cultura si esta goza de prestigio en los medios de comunicación.

En definitiva, chinos y españoles podemos gozar de lo mejor de dos mundos. Oriente y Occidente tienen una oportunidad única de ir de la mano al país desconocido, el futuro. Como buenos socios. Como amigos en la distancia que se sienten en proximidad.

增进中西了解,携手共创美好未来

JORGE I AGUADERO CASADO(乔尔豪.阿古德罗)

中华人民共和国主席习近平应邀出访西班牙意义重大。这是一个非常关键的时刻,因为国家之间的平衡正在重组。中国作为亚洲经济的巨人,在世界上占据着重要的文化、经济和人口地位。为此,西班牙当局对此次访问进行了史上最高规格的外交接待。

作为G20的永久嘉宾国,西班牙政府致力于参与解决全球人类和经济发展的相关问题,包括当前的气候变化及美国总统特朗普给自由贸易设置的障碍等等。

在此基础上,中西建立战略联盟。联盟的成功取决于双方的信任,因为当今世界是前所未有的复杂多变。从前的日子过得慢,我们的前辈们可以用漫长的时间来适应世界的改变;今天不同,我们必须尽快互相更好了解。还记得我们曾经是多么抵触使用手机吗?在不到一代人的时间里…即使是小孩也有智能手机!

如果我们想要成长,我们必须学会一起做生意。在一个日益两极分化的世界中,我们都需要好伙伴。而您们,中国人,具有我们欣赏的品质:文化自豪感、荣誉感及对繁荣的渴望。在习近平主席的文章中提到连接长安和塔拉戈萨的古老陆上丝绸之路,这说明尽管距离遥远,但我们两国也可在友好合作中互惠互利。

至于西班牙,我们的土地和人口在世界上微不足道,但我们是有着显著地缘政治特点的合作伙伴:我们是和欧盟、北非及拉美地区通商的门户,工业化和法治程度都高,交通便利。

一、西班牙人对中国了解不足

正如我们的驻华大使接受采访时所说,西班牙人无法承受继续对中国了解不足的后果。中西两国从1973年建交,我们热爱中国文化,其精湛、源远流长和未来的蓬勃发展深深吸引我们。

我知道,从中国人的角度来看,之前西班牙电视台的个别节目被解读为不尊重。作为西班牙人,我很难过这让你们觉得被蔑视。但这些节目并不代表西班牙人的想法。客观讲,西班牙媒体充满了幽默,某些时候甚至是低俗的。喜剧演员为娱乐大众无所不用其极,首先恶损他们自己和西班牙元素。这不是专门针对中国的。但我并不欣赏这类节目,我认为好节目应让大家愉悦,建立在伤害他人感情基础上的节目是不可取的。

这些个别事件并不能代表西班牙人对中国人的整体态度。西班牙人民欢迎中国人,事实上我们和中国人的关系特别好。我记得,在上世纪九十年代初期,我们的城市里还很难见到中国人的身影。九十年代中期,城里出现了中国移民。起初我们很惊讶,因为中国人有着不同于我们的相貌和习俗。但慢慢地,越来越多的中国人到来,2018年在西班牙登记的约有190000名华人。通过二十来年的相处,我们认为华人是我们的好邻居。例如:如果一群中国年轻人进入巴塞罗那地铁,没有西班牙人会感到不安。因为正如经验告诉我们,在这群人中不会有扒手。虽然我们文化背景不同,但是中国人的优良品行让我们赞赏。我们并不是对所有国家的移民都有这样的评价,如果你来西班牙旅游,你可以问问我们的同胞这个问题。

那么,为什么我们对中国缺乏了解呢?有两方面的原因:一、我们在上世纪中期遭受了独裁统治,与世隔绝了四十年。这种封闭的环境使我们对很多事情持有与事实不符的错误观点和想象。二、我们这代西班牙人成长过程中接触到的关于中国的电影或视频,使我们认为中国人就是武侠电影中的形象,全是武术专家,无一例外。可想而知,我们形成的那种对中国的浪漫印象中隐藏着无知,虽然在过去的二十年中我们在改变这种认识,但长期以来我们的固化认识就是:中国就如中世纪的小城镇。您们会对此吃惊,但我们过去没有办法知道我们错了。

二、西班牙人对中国及中国人的固有认识

植根于西班牙人脑海中的是中国人努力的文化,西班牙有句俗语“像中国人一样工作”,意思是“努力工作”。这个句子最初有负面的含义(暗指中国农村的恶劣工作环境),现在则是褒扬。因为中国移民非常勤奋地工作,抵达西班牙不久,就成了富裕的小企业家。另外,还有一个俗语“你不会看见中国人乞讨”,这句话形容西班牙华人的勤奋。在西班牙我从未见到中国人做乞丐。

第一代中国移民来到我国时面临语言障碍,我们无法交谈。而第二代中国人是融合两国文化的典范,这些年轻学生是两种文化间的桥梁。事实上他们往往是学校的模范学生,除了在街头表现出的良好教养外,他们与其西班牙同学关系和谐,这表明我们的文化是相容的,相互丰富的。

另一方面,我们对中国产品的认识还停留在质次价廉的印象上。在过去的二十年,提供廉价和低质产品的中国集贸市场激增,这造成了所有中国产品都属于此类的错误感觉,使得西方人无法看到中国工艺的精湛和中国拥有的尖端技术。同样,这儿的中餐馆并没有帮助我们品尝到优质的中国美食。

我认为,在西班牙植入中国品牌优质的有效方法是向消费者证明他们成功通过了欧盟的质量测试。这不是金钱问题,而是信誉问题。当西班牙消费者认为你的产品可靠时,他们会购买。同时还要配合广告宣传,让消费者知道“中国品牌”标志着优质。这样做短期会投入大量金钱,但中期来看对双方都有利:中国出口商将打开西班牙市场,西班牙消费者会放心购买中国产品。

两国人民都对艺术充满热爱,西班牙人乐于了解中国的经典文学作品和前卫艺术家,我们知道孔子学院是传播中国文化的权威中心。那么,过去我们做错了什么?怎样使我们更了解中国?我分享下我年轻时的一个经历。我一直梦想着欣赏次京剧,当电影“霸王别姬”在巴塞罗那首映时,我兴冲冲前去买票观看,但不幸的是,剧院不卖票给我,声称只给在巴塞的中国人观赏。这对我来说,是一场个人悲剧。

西班牙人钦佩中国在太空科技上的实力,我们非常乐意了解中国的最新技术产品。西班牙市场对中国是开放的,我们期待互惠。我们相信中国产品的信誉,也希望你们信任西班牙产品,因为我们的生产标准是非常严格的,“西班牙品牌”是质量的保证。

三、文化矛盾

有时很难将和平的愿望与某些电视节目相协调,例如瑞典和意大利近期播出的节目在中国引起了极大的公愤。意大利知名品牌DOLCE&GABBANA的广告中,讲述一位年轻的中国女性难以用筷子吃匹萨,这条广告在欧洲并不受欢迎,在社交网络中引发了对种族主义的批评潮。我觉得广告商只是想吸引消费者的眼球,但用了错误的形式,越过了尊重的底线。为了赚更多的钱而与十四亿人的潜在市场为敌实在是个不明智的策略,所以最后他们道歉了,尽管晚了。

在我看来,更严重的例子是瑞典电视频道SVT关于驱逐斯德哥尔摩一家酒店入住的中国家庭的争议。他们并没有道歉,而是坚持种族主义的态度。毫无疑问,视频上出现没有包括所有省份的中国地图具有政治意图,仅仅使用中文且带有侮辱性的标识并不是友谊的象征。至于种族主义评论,即使出现在讽刺节目中,也是让人难过的事。瑞典人一向被认为高素质,但这件事的表现让人大跌眼镜。

在我看来,西方媒体有时会傲慢自大。但请不要将此理解为我们鄙视中国传统的文化行为。恰恰相反,西方的文化人思想开放,乐于欣赏其他的文化。这些带有攻击性的节目并不能代表西方及西方民众,它们只是电视的副产品,是没有道德的生意而不是文化媒介。

四、中西文化怎样和谐共处

在我看来,只有加强文化交流才能让中西文化更和谐地相处和相互了解。

文化交流能促进经济发展,也是和平的源泉。一个人怎么可能对他喜爱的事物产生敌意?这是种经济易行的办法,我认为,中西艺术家之间的互访和联合工作是使我们关系更和谐的关键。就如儿时消防员来学校讲课后我们对消防员充满了好感,这种方式能推动中西双方的相互了解。

有时我们认为大型展览会对市民有很大影响(例如定期在博物馆举办的展览),但真如此吗?我不这么认为,因为这需要市民有意愿了解并定期到博物馆参观,这要求市民有较高的文化修养。另一方面,某些展览已实现了它们的目标。我对2004年夏天西安兵马俑在巴塞罗那的展览印象深刻,这是我们城市的一次难忘的盛会!当然这次展览的成功离不开强大的媒体宣传。

我认为其他类型的文化活动也非常有效。比如一位作家由翻译陪同对学校的访问,尤其是作家向学生展示文学作品是如何用不同方式呈现,会是学生脑海中难忘的记忆。西班牙作家的中国大学之旅(以及中国作家的西班牙大学之旅)将会富有成效。这类似于瑞典人在乌普萨拉大学所做的事,他们每年都欢迎不同专业的诺贝尔奖获得者为学生讲课。但是,中西两国的文化交流活动应该伴随媒体宣传,因为只有通过媒体的宣传我们才能吸引年轻人的关注。

简而言之,中国人和西班牙人可以共享两种世界上最好的文化,作为好伙伴,作为远隔万里却紧密联系的朋友,共享机遇,共迎挑战,携手开创美好未来。

                                      翻译:刘梅