1. Agradecimientos

En primer lugar, antes de nada, permítanme compartir un pensamiento de solidaridad, desde el Biomimetic Sciences Institute, en Barcelona, con las gentes hermanas del Caribe, que tanto han sufrido la temporada de huracanes. Entrando en temática, deseo agradecer a todos los presentes, a la red RI3, a Hernando Bernal, a Carmen Sanfrancisco y a mi mentor, Pere Monràs, presidente del Biomimetic Sciences Institute, quien me acompaña en esta exposición. También agradezco al Consulado General de la República Popular China en Barcelona su inestimable colaboración.

2. ¿Por qué este artículo?

La relación entre la medicina tradicional china y el método científico es una historia de encuentros y desencuentros, entre Oriente y Occidente, que parten de la concepción del término “enfermedad”.

La Organización Mundial de la Salud define la enfermedad como “alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible”, con un enfoque algorítmico del proceso medicinal; la medicina tradicional china, en cambio, lo comprende desde una perspectiva holística, basada en la filosofía de que la pérdida de salud es consecuencia del flujo deficiente de la fuerza vital (qi), fundamentando sus terapias en el equilibrio entre las fuerzas opuestas del yin y el yang, que se expresan en el cuerpo como frío y calor.

En el artículo que estoy escribiendo para la revista del RI3 propongo la biomimética como puente entre la acupuntura y el método científico, sugiriendo su intersección desde la perspectiva de un marco general comparativo. Se plantean analogías entre estructuras funcionales e informacionales naturales y el sistema de meridianos de la medicina tradicional china, tomando como eje de referencia la idea de flujo de qi, así como experiencias de hibridación entre ambas concepciones de la medicina que han resultado exitosas.

Para esto, he contado con el asesoramiento de reconocidos científicos y de reputados médicos tradicionales chinos, entrevistados por separado.

3. Metodología

Dentro de un contexto de analogías que nos faciliten la hibridación de la ciencia positivista con la medicina tradicional china, he buscado similitudes entre distintos tipos de redes naturales (y algunas, más ambiguas, que escapan a esta clasificación) y el sistema de meridianos de la acupuntura china. A tal efecto, tomo como referencia las estructuras nodulares y las respuestas a los estímulos, proponiendo un modelo biomimético simple a modo de “casa común de las ideas”, un espacio integrador de los casos que encontramos en la naturaleza y que, en su mecánica, comparten de forma consistente una capa lógica extrapolable al modelo morfológico en el que se basa la acupuntura.

Los principales objetos de estudio están siendo las redes hídricas (que son, desde antiguo, el modelo comparativo por excelencia), el sistema radicular de los hongos (este es un enfoque ciertamente moderno y atrevido, pues el desempeño del micelio es un campo de estudio nuevo), el sistema nervioso de los organismos simples (como es la “red difusa” de una medusa que, aun careciendo de un cerebro central, manifiesta respuestas coordinadas de la red de nervios entrelazada al entorno), las telarañas (con sus hilos radiales y concéntricos), las redes de comunicación en colonias y hormigas (con el uso de feromonas para establecer una comunicación descentralizada que coordina la colonia sin un centro de mando único), la red de venas en las hojas de las plantas (con ramificaciones desde el tronco principal hacia los laterales, transportando la savia de manera altamente competente, pues los estomas son nodos que permiten el intercambio de gases y la propia red actúa siguiendo un patrón que podríamos llegar a concebir como “inteligente”, pues redistribuye la savia en situaciones de sequía o heridas) y otras redes.

En cuanto a las que bordean los límites entre lo natural y lo artificial, hago especial mención en el artículo a las redes neuronales convolucionales (por su aplicación a la fotónica y al aprendizaje profundo en los sistemas de reconocimiento visual) y también al razonamiento de cálculo de variantes tácticas en el ajedrez, como red altamente efectiva de discriminación análoga a la poda sináptica en el cerebro humano.

4. Despedida

Desde el Biomimetic Sciences Institute les envío un saludo, desde Barcelona, al otro lado del charco. Muchas gracias por su atención y felicidades a la organización y a los demás ponentes.